Los rotos

Arte en vidrio de Simon Berger

Todos estamos rotos.

¿Por qué no partir de ahí? Negar nuestras heridas no nos conduce a nada. Pretender que no nos duelen, no nos cura. Tan solo, ley de vida, nos pone enfrente, una y otra vez, situaciones dolorosas que tienen la intención de que volteemos a ver las grietas que hay en nuestros corazones.

Ello, con el fin de ventilarlas y poder sanarlas. Solo así.

El mendigo de la esquina está roto. Los viudos y los huérfanos también lo están. Quien ha sufrido un desamor, no se diga. Jefes, empleados, jornaleros… a todos en esta vida nos tocan las heridas. Todos las guardamos dentro. Un grito, un fuerte regaño cuando niños, quizá alguno que otro golpe físico. Peleas, burlas y ofensas recibidas. O hechas. Injusticias. Desilusiones….

Así vamos por la vida. Sufriendo uno y otro golpe. Si no es esta, ahora sangra otra herida.

Y heridos caminamos. Intentamos cada día ponernos de pie nuevamente, para volver a caer, a veces varias veces ese mismo día. Hasta que llega la tregua de la noche. Algunos sufren de insomnio. Para ellos ni siquiera en esas horas hay reposo.

Al día siguiente, de regreso a la jornada. Tratamos de ajustar las velas o nos dejamos llevar por la faena. Cerramos los ojos para no sentir. Quisiéramos apagar la mente para no pensar. O, de plano, íntima y penosamente deseamos ya no existir. Quizá este día sea el bueno, quizá sea mi fecha de partida. Quizá se me conceda, al fin, descanso.

Pero las horas avanzan y se van acumulando más dolores. Penas, fatigas, desilusiones. Se contagia el dolor de los hermanos. Luto interno y a cada lado. Gente va cayendo a lo largo del camino. Y yo me pregunto: ¿Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?

Por respuesta solo hallo la de mi propio corazón, que me dice: no pienses, no sientas, no llores… tan solo abraza a tu también roto hermano.

Publicado por

Avatar de Desconocido

rodrigoderbez

Turista y explorador de lo externo y lo interno.

Deja un comentario