
La sinuosa carretera y el sol radiante coronaban la alegría de su anhelo.
La noche anterior había sido la de bodas; esta sería la primera de la luna de miel.
De súbito, la vida les dio el último regalo… y murieron felices para siempre.

La sinuosa carretera y el sol radiante coronaban la alegría de su anhelo.
La noche anterior había sido la de bodas; esta sería la primera de la luna de miel.
De súbito, la vida les dio el último regalo… y murieron felices para siempre.