El ángel olvidado

Hay un limosnero en Avenida de la Paz y Revolución, San Ángel.

Es un hombre de avanzada edad, le calculo setenta y tantos. Su joroba sugiere que lleva la vida a cuestas.

Va, anda, pasa. Pide limosna de manera muy discreta. No dice una sola palabra, bastan su presencia y su suave forma de mirar.

Generalmente, tiene la mirada perdida, lo que me hace pensar que su vida está en otra parte. Sin embargo, está presente: corresponde con creces a una sonrisa… y continúa sin proferir palabra.

Algunas amigas mías le temen; a mi me parece un ángel olvidado, desde hace años, aquí en la Tierra.

Hay un Starbucks una cuadra abajo, en Avenida de la Paz e Insurgentes.

Varias veces he encontrado ahí a un hombre solitario. Es pacífico y siempre está aislado, pero se le ve gozoso.

Con calma, bebe su café. A veces, hojea el periódico.

Su indumentaria no la recuerdo, me pasa inadvertida. Acaso resalta su físico, pero lo que más llama mi atención es el hecho de que, cuando no es tiempo de pedir limosna, lo es de disfrutar la vida.

(c. 2008)

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rodrigoderbez

Turista y explorador de lo externo y lo interno.

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