Luces de mi ciudad

Foto por PIXNIO

Me encanta el paño negro del sordo rugido del viento. En las noches de domingos, este paño se salpica con brillantes luces provenientes de otros ruidos.

Entre semana, ambos, los ruidos y sus luces, suelen ser más alegres… o alarmantes.

No sé qué sucede los domingos en las noches. Las sirenas de patrullas y ambulancias callan.

¿Enfermarán los enfermos en silencio? ¿Beberán acaso policías con delincuentes? ¿Se reconciliarán los agonizantes con la muerte?

11:12 de la noche. Hora mágica, un tanto cálida. Misteriosa de repente.

Los habitantes de la ciudad parecen guarecerse en su más profunda intimidad. Las parejas enmudecen, los niños duermen, los hogares abrigan a sus ocupantes en silencio. Cada uno va al encuentro, aunque sea por un largo breve tiempo, de sí mismo.

Nos cobija el cielo, pintado de colores de domingo. Es un oscuro manto cálido, anhelante de mejores tiempos por venir; la esperanza es el refugio de ajadas almas y cansados corazones.

En otros tiempos, tardes de sol, arena y grana firmaban de antemano, con pasteles pinceladas, el lienzo que en pocas horas nos habría de cubrir.

¿A dónde irán las ánimas los domingos en las noches?

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rodrigoderbez

Turista y explorador de lo externo y lo interno.

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